Un café con... Kate Lynnon

9:50:00 Vanesa Sanmartín 0 Comments


Ya conocemos la novela "Deseos internos", ahora nos toca conocer un poco más a su autora Kate Lynnon.

¿Serías capaz de definirte en una palabra?
Fuego.
Creo que es la palabra que más me define. Este elemento lo asociamos siempre con emociones muy extremas, como puedan ser la rabia y la pasión, y yo soy la clase de persona que lo vive todo muy intensamente, aunque a menudo no lo muestre. Además, como diría cierto personaje de uno de los relatos que tengo en Internet, si sabes manejar bien el fuego, ilumina y da calor. En cambio, si te acercas demasiado y lo provocas, lo consumirá todo a su paso y puede hacerte mucho daño. Eso mismo se puede aplicar a mí.

Tu mayor defecto y tu mayor virtud son....
Mi mayor defecto probablemente sea que soy un poco mentalmente hiperactiva. Siempre estoy maquinando algo y dándole vueltas a las cosas, a veces es agotador. Por otro lado, creo que soy bastante valiente, y ese es el rasgo del que más orgullosa estoy. Puede que me dé pánico hacer algo, pero si de verdad me atrae la idea, me acabaré sobreponiendo al miedo.  

Esta sección se titula “Un Café Con....”A ti, ¿Con qué literato del pasado te gustaría tomarte un café?
Curiosamente, la mayoría de autores a los que admiro siguen vivos. Pero si me dieran la oportunidad de traer a un escritor de entre los muertos para tomarme un café con él, escogería a mi poeta favorito, Heinrich Heine. Además de tener un sentido del humor muy peculiar y compartir un cierto gusto por la belleza de lo siniestro, sería una buena oportunidad de practicar alemán. También murió recientemente Agustín Fernández Paz, autor de uno de los libros con los que más tensión he pasado en mi vida, y me encantaría poder preguntarle algunas dudas sobre el final de este.

¿Cuál es ese libro que crees que todo el mundo debería leer? ( A parte del tuyo, claro está)
He leído pocos libros de esos que ya han ascendido al nivel de clásicos, pero el que más me impactó de ellos, sin duda, fue Cien años de soledad.


Casi todo el mundo tiene una profesión frustrada, ¿cuál es la tuya?
Creo que en ese aspecto tengo mucha suerte. Aún no me atrevo a decir que la escritura sea mi profesión, ya que de momento sólo he llegado a publicar una novela y un poema. Acabo de empezar y todavía me queda mucho camino por recorrer en la literatura. Por otro lado, ahora mismo tengo la suerte de dedicarme a otra de mis grandes pasiones: la música. Me he pasado todo este verano de gira con la Orquesta Apolo, de la que soy cantante. Es algo que siempre había querido hacer. Quizás lo más parecido a una profesión frustrada que pueda mencionar sea que estudié Traducción e Interpretación y nunca me he dedicado a ello.

¿A qué edad comenzaste a escribir?
 Si le preguntas a mi madre, seguramente te dirá que empecé a inventarme historias desde que aprendí a hablar con nueve meses, pero lo que es plasmarlas en papel ya llegó más tarde. Aparte de los cuentos que nos pedían en el colegio, escribía muy a menudo por mi cuenta, aunque fueran unos pocos párrafos. Quizás cuando empezase a hacerlo más conscientemente fuera a los ocho años, cuando mis padres compraron nuestro primer ordenador.  

¿Fue en ese momento en el que descubriste que querías ser escritora?
Todavía era una niña, y a esas edades sueles cambiar de idea muchas veces: un día quieres ser piloto, al siguiente quieres ser actriz… Quizás cuando empezase a darme cuenta de que escribir era una de las cosas que más me gustaban en el mundo y de que sería maravilloso poder dedicarme a ello fuera a partir de los doce años.

¿Recuerdas de qué trataba la primera historia que escribiste?
Suelo decir que mis inicios en la escritura fueron con doce años porque con esa edad logré terminar la primera historia larga –unas cincuenta páginas en Word– que me propuse: Un verano por todo lo alto. Incluso la presenté a un concurso de literatura juvenil. En aquella época estaba bastante obsesionada con la mitología clásica y empezaba a ser algo crítica con las religiones actuales, cosa que se reflejaba en la trama. Los dioses modernos, por llamarlos de alguna manera, habían encerrado a los dioses griegos en el Hades para hacerse con el control del universo, y sólo una de ellos conseguía huir a la Tierra. Como necesitaba ayuda para poder rescatar a los demás, nos había elegido a mí y a unas cuantas amigas, y trataba de captar nuestra atención a través de fenómenos paranormales, como pesadillas, mensajes escritos en la pared como por arte de magia… Por supuesto, todas nos embarcábamos entusiasmadas en la aventura.

¿Cuánto tiempo dedicas a escribir al día?
Por desgracia, no tanto como debería ni desearía. Llevo un tiempo sin sentarme en serio a escribir algo, no tanto por falta de tiempo como por falta de inspiración y claridad mental. Supongo que cuando estás haciendo o pensando en muchas cosas a la vez, cuesta encontrar un momento en el que la mente descanse y puedas sacar algo bueno y creativo de ella.


Para escribir, ¿papel u ordenador?
Ambas. Me gusta tener todos mis escritos guardados en formato electrónico para no perderlos, pero también intento tener cuadernos a mano para poder escribir cuando no tengo acceso al ordenador o para los primeros borradores.

¿Tienes página web o blog en el que publiques alguno de tus escritos o la evolución de tus proyectos?
Tenía un blog, pero lo tuve que cerrar por problemas personales, aunque me planteo crear uno nuevo. De momento, suelo informar de las novedades a través de mi página de Facebook, y si quieres leer algo más de mí, también tengo algunas historias en páginas como Wattpad, Archive of Our Own o Fanfiction.net Suelo subir principalmente fanfiction, pero en Wattpad empecé a publicar un relato original tanto en español como en inglés, y planeo subir algunos más en el futuro.

Hablemos de tu libro “Deseos internos”, ¿Qué te inspiró para crear la historia?
Todo surgió a partir del personaje de Hanna Jansen. Inicialmente, era un personaje secundario de un roleplay (un tipo de historias muy populares en Internet que se escriben entre varias personas que interactúan como si fueran los personajes) entre una amiga y yo, pero acabé sintiéndome tan fascinada con ella que decidí contar su historia.

¿Qué pretendes transmitir con él?
Cuando empiezo a escribir simplemente pienso en contar una historia que me atrae y entusiasma. Soy de las que leen para disfrutar, y eso es lo que pretendo con mis escritos: entretener y hacer felices a mis lectores por un rato. Los demás propósitos suelen llegar después. En el caso de Deseos Internos, creo que las experiencias de Hanna no sólo pueden divertir a quien las lee, sino que también pueden hacer que otras mujeres que se encuentren en esa situación se sientan menos solas y entiendan que deben darse la libertad de explorar. También, de algún modo, quiero mostrar que las relaciones entre personas del mismo sexo no son tan distintas de las que se dan entre hombres y mujeres.


“Deseos internos” es el inicio de una saga, ¿nos puedes adelantar de cuántos volúmenes constará?
En principio, será una tetralogía, pero lo más probable es que cada volumen tenga un título diferente.

En este libro, las dos pretendientes de Hanna, Terhi y Kimberly, tienen personalidades totalmente opuestas. ¿Has jugado un poco con esta diferencia de personalidades para hacer más complicada la decisión de Hanna?
Es posible que lo haya hecho inconscientemente. Diría que el verdadero motivo es que me gusta mostrar mucha variedad dentro de mis personajes para lograr un realismo mayor. Incluso hoy en día, por desgracia, en la mayoría de libros y películas las mujeres quedan en un segundo plano y muchas veces se cae en arquetipos al representarlas, como la femme fatale, la doncella en apuros o la mujer fuerte que hace cosas “de hombres”. Por eso, me gusta que en mis historias tengan más protagonismo los personajes femeninos y que haya una gran diversidad entre ellas.

La novela se desarrolla en Estados Unidos y sus personajes son todos de nacionalidades diferentes, ¿este hecho es consecuencia de que como se define en tu biografía eres “nómada de espíritu”?
¡Desde luego! Los protagonistas de mis historias casi siempre son personas que han cambiado de país o de ciudad, igual que yo misma. Viví varios años en Ibiza y he estudiado en tres países diferentes, así que estoy acostumbrada a relacionarme con personas de todas partes. Creo que hoy en día cada vez es más frecuente encontrar esta pluralidad.

¿Recuerdas más o menos cuánto tiempo has invertido para terminar “Deseos internos”?
Empecé a escribir Deseos Internos un verano en el que estaba algo deprimida y, sobre todo, muy aburrida. No tenía nada que hacer, así que prácticamente me pasaba el día escribiendo y avancé bastante rápido con los primeros capítulos. Después llegó septiembre y volví a la universidad, así que bajé un poco el ritmo.

¿Tocaste muchas puertas antes de conseguir publicarla?
No, la verdad es que tuve muchísima suerte. Mi amigo Álvaro Albatros me ayudó mucho al ponerme en contacto con la editorial y darme algunos consejos. Además, Alberto Blanco Rubio, de Desván Editorial, me apoyó desde que le envié el primer correo.

 A veces el título es una odisea más grande que la escritura de la novela, ¿a ti te costó mucho encontrarlo? ¿Y elegir la portada?
No, la verdad es que el título lo tenía pensado prácticamente desde que la empecé, si no antes. Además del significado que tiene para mí, es decir, esos deseos que tienes pero no reconoces o no te atreves a expresar, lo cual describe bastante bien la situación de la protagonista, contiene una referencia oculta o juego de palabras que sólo entienden unos pocos lectores muy allegados aparte de mí. En cuanto a la portada, desafortunadamente, no la elegí yo.

¿Eres de esos escritores que basa sus personajes en gente de su entorno o en sí mismo?
Mucho, creo que es algo inevitable. Siempre acabas poniendo algo de ti mismo en todos ellos, aunque sean pequeños detalles, y ocurre a menudo lo mismo con tus conocidos y amigos. También me baso a veces en otros personajes de ficción o, respecto a la apariencia física, muchas veces me inspiro en famosos a los que obviamente no conozco en persona y en lo que me transmiten. No obstante, ningún personaje es “puro”; por ejemplo, la imagen que tengo de Hanna es la de una cantante a la que admiro mucho, y su personalidad tiene mucho de mí, pero también hay aspectos en los que somos totalmente opuestas y tiene rasgos que he sacado de mi hermana o de mis amigas.

¿Existe ya un nuevo proyecto navegando por tu cabeza?
Acabo de terminar la que será la segunda parte de la saga. Además de continuar con los siguientes volúmenes y algunas otras historias que tengo pendientes, me gustaría sobre todo centrarme en una novela juvenil que estoy escribiendo, ya que trata temas interesantes como el acoso escolar o el deseo de pertenecer a un grupo y encontrar nuestro lugar.

Por último, ¿qué dirías a los lectores para que se animasen a leer “Deseos internos”?
En primer lugar, les diría que se olviden de todos los estereotipos que asocian con las novelas románticas y eróticas. Si lo que esperas es encontrarte con algo de porno suave para amas de casa insatisfechas, te equivocas. Deseos Internos no es una novela rosa al uso, y es mucho más que eso. Ante todo, son las historias de un grupo de amigos que podría ser el tuyo propio. Seas como seas, encontrarás un personaje con el que te sentirás identificado o una situación que te resultará familiar y te arrancará una sonrisa. Si tuviera que compararla con algo, diría que es como leer un capítulo de Cómo conocí a vuestra madre o The L Word.



Muchas gracias a Kate por su tiempo y mucha suerte con "Deseos internos" y el resto de libros de la tetralogía.

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