Un Café con... Miriam García

9:44:00 Vanesa Sanmartín 0 Comments



Ya conocemos "Dulce amor funesto", ahora toca conocer a su autora Miriam García.


¿Serías capaz de definirte en una palabra?
No. Son demasiadas las facetas y partes de mi persona, como en un rompecabezas, como para encerrar todo en una sola palabra.


Tu mayor defecto y tu mayor virtud son....
Mi mayor virtud es que soy muy tenaz una vez que me decido a hacer algo. Además soy una persona inteligente, así que cuando digo que hago algo pongo todo de mí.
Mi mayor defecto es que soy muy terca y a veces me aferro demasiado a cosas que no debería dar importancia.


Esta sección se titula “Un Café Con....”A ti, ¿Con qué literato del pasado te gustaría tomarte un café?
      Con mi escritor favorito, Philip K. Dick. También me encantaría tomarme un café con Guy de Maupassant, Ruben Dario.


¿Cuál es ese libro que crees que todo el mundo debería leer? ( A parte del tuyo, claro está)
Es difícil elegir solo uno. Me vienen a la mente diversos textos que la gente debería leer para aprender algo de empatía. “Belleza Negra” de Anna Sewell es maravilloso y deja mucho sobre el trato a los animales. “Por quien doblan las campanas” de Ernest Hemingway es conmovedor respecto al dolor de la guerra. “La Ciudad de la alegría” de Dominique Lapierre es un libro maravilloso y un retrato muy duro de la pobreza y la miseria humana, y ya que hablamos de miseria, pocos han mostrado tantos aspectos del ser humano como “Los Miserables” de Victor Hugo, un gran clásico y con justa razón. También creo que todo el mundo debería leer los cuentos de Anton Chejov, un escritor verdaderamente brillante y que deja mucho que pensar.


Casi todo el mundo tiene una profesión frustrada, ¿cuál es la tuya?
      Uy, yo debí ser tantas cosas   :P 
      Mira, yo desde niña siempre he amado la música, soy entonada para cantar pero no tengo presencia ni voz de solista, así que cuando era adolescente decidí que quería ser corista, como los que acompañan, a Miguel Bosé, por ejemplo o a cualquier otro artista que te venga a la mente.
      Cuando me casé, hace tres años y que me salí de la casa de mi mamá, hice un descubrimiento, ¡me encanta estar en la cocina! Antes siempre fui ayudante de todo lo que mi madre quisiera, ahora que estoy al mando de mi cocina y tengo libertad de experimentar, he descubierto lo mucho que me gusta. Hubiera sido genial haber sido chef.


¿A qué edad comenzaste a escribir?
      A los cinco años. Siempre tenía la cabeza llena de personajes, de aventuras. Un día me topé con una enciclopedia con enormes láminas de dinosaurios. Leí por primera vez sobre la prehistoria. Fue fantástico. Los imaginaba inteligentes, peleando unas batallas tremendas y escupiendo lava. Otras veces haciendo cosas cotidianas. Era genial


¿Fue en ese momento en el que descubriste que querías ser escritora?
      Cuando era adolescente y desistí de la música. Tendría dieciséis años. Tenía una maestra que daba literatura, la cual tras leer varias tareas de escritura creativa me dijo: “tienes vena, ¿hay algo más que escribas?”. Le dije que sí, pero que casi no escribía porque consideraba que no valía la pena. Ella me dijo que debería escribir por el gusto, “y si se da a conocer, ¡qué bien! Si no, usted atesore sus escritos”. Así que comencé a escribir una historia tras otra. Conforme más lo hacía, más me gustaba y así seguí y seguí.


¿Recuerdas de qué trataba la primera historia que escribiste?
      ¿La de los dinosaurios? Jajajaja   Recuerdo una de dinosaurios que son salvados de una inundación por el tiranosaurio al que le hacen bulling y así aprenden a no estar jodiendo y ser más agradables. Tengo un tío que dice que él la guardó y todavía la tiene. No sé si sea cierto.
 La primera historia que escribí seriamente cuando decidí que quería ser escritora, fue una historia que hice cuando tenía 16 años, se llamaba “Verdades paralelas”, sobre un hombre loco que en un arranque de celos mata a la mujer que ama pero no lo recuerda bien del todo, su mente está dividida por realidades sin atinar cuál es la verdadera. Ese relato fue influenciado por las historias de Edgar Allan Poe, en especial “El corazón delator”. Nunca guardé una copia ni la tengo en la computadora, está perdida. Quizá algún día retrabaje la historia y escriba un nuevo texto con la misma idea pero otro enfoque y desarrollo distinto al que le di entonces.


¿Cuánto tiempo dedicas a escribir al día?
      Menos del que debería y lo digo con vergüenza. Yo escribo cuando estoy de vena, entonces me siento frente a la máquina y puedo estar así por horas. El otro día leí sobre la opinión de Stephen King respecto a tener un hábito de escritura diaria. He estado pensando que quizá sea tiempo de hacer una rutina en vez de esos ataques de escritura maratónicos que de repente me dan.


¿Prefieres escribir en papel o en un ordenador?
En  la computadora siempre. Jamás escribo en papel, lo veo como duplicar el trabajo. Además soy muy ordenada, no soporto andar con un millón de libretitas u hojitas por todas partes cuando puedo tener todo en orden en la computadora.


¿Tienes página web o blog en el que publiques alguno de tus escritos o la evolución de tus proyectos?
      No.


Hablemos de tu libro “Dulce amor funesto”, ¿Qué te inspiró para crear las historias?
      Todo inició por un reto. Cuando estaba en la escuela de escritores, la maestra y escritora Martha Cerda nos dijo que tratáramos de hacer nuestra propia versión de pacto con el diablo pero sin que pareciera una copa del Fausto de Goethe. Así que me puse a pensar, ¿y si el pacto fuera accidental? Luego me pregunté ¿qué podría querer alguien en la actualidad? La respuesta que tuve fue, “amor”, porque todos vivimos en un mundo moderno en teoría más conectado que nunca y sin embargo estamos más solos que antes. Cuántos hay que corren, van, vienen, trabajan, estudian, en apariencia lo tienen todo, y sin embargo no tienen amor. Así que escribí la historia “Oh Dulce amor funesto”, acerca de una mujer que lanza una promesa al aire sin detenerse a pensar en que un demonio podría tomarle la palabra. El resultado final me dejó muy satisfecha. Poco después escribí otra historia teniendo como protagonista a una mujer y un demonio, “Tu sangre endemoniada”, también incluida en el libro. Después escribí otra historia con una sexy vampira y un simple hombre de negocios, luego otra con una Sirena y un maestro de matemáticas. Tiempo después me di cuenta que ya tenía algunas historias sobre la misma temática, un amor trágico entre un monstruo y un ser humano y fue así que decidí ponerlas juntas y escribir más para este proyecto que se convirtió en “Dulce Amor Funesto, historias de amor y otros monstruos”.


¿Qué pretendes transmitir con ellas?
Quiero hablar de algo que nos ha pasado a mucho, cuando hemos amado a la persona que no deberíamos. A veces pasa que vas en el autobús y la persona a tu lado te cuenta en todos los problemas en los que se metió por haber amado a un monstruo al que pensó que con amor podía cambiar. Muchos en algún momento pensamos que el amor era como nos lo pintaban las novelas y que el otro cambiaría. A veces, hemos sido nosotros lo que hemos lastimado a alguien más que creyó algo muy distinto de nosotros.
Quiero transmitir una visión más realista, quizá pesimista. Sé que suena paradójico querer transmitir una visión realista con un libro lleno de fantasía. Pero al final, el mensaje del que quería hablar, es que esas cosas también pasan y quizá lo más sabio, sería aguantar el dolor y alejarse y seguir nuestro propio camino.

El libro consta de varias historias en las que series humanos se enamoran de monstruos “literales”. ¿Son estos “monstruos” una metáfora de las relaciones tóxicas que muchas veces vivimos?
Sí, totalmente. Por ejemplo, el demonio de la historia que inició todo esto. La joven Laura está tan obsesionada por no estar sola y él es tan encantador, tan guapo, tan todo, que muy tarde se da cuenta de la situación en la que se ha metido. O por ejemplo, la bruja en la historia “La medusa”, que es un relato sobre violencia doméstica, donde el abusado, que por cierto es un hombre, está paralizado, no solo por la magia de su esposa, sino por el chantaje psicológico, como una metáfora de cuando permitimos que el otro detenga nuestra vida y crecimiento como seres humanos. Otra situación que se da en otras de las historias es cuando el que resulta herido tiene tanto dolor que se convierte en un monstruo, quizá peor que el que hizo daño.

¿Elegiste esos monstruos por alguna razón en concreto?
Los fui eligiendo conforme a las necesidades de la historia y porque me gusta mucho la literatura
fantástica y el suspenso. Quería tener vampiros, brujas un hombre lobo e incluso, un androide
simplemente porque adoro la ciencia ficción, además de que, por ejemplo en el caso del androide 
que es la historia “Qué mano tan fría”, quería jugar con esa tontería que tantas veces le he oído
decir a algunos hombre, el que quieren una mujer echa al gusto, pero lo que piden la deja a una
pensando “¡Por Dios, tú lo que quieres es un robot!!!”, así que quedó bastante bien, porque me 
gusta la ciencia ficción y porque jugar con esa idea.
           

¿Recuerdas más o menos cuánto tiempo has invertido para terminar Dulce amor funesto”
Las historias las fui escribiendo a lo largo de más o menos un año. Una vez que me decidí a publicar, me tomó otros seis meses para hacer correcciones y darle una forma que me gustara.


¿Tocaste muchas puertas antes de conseguir publicarla?
No. Mira debo admitir que fui miedosa. Tengo una novela ya terminada para la que toqué algunas puertas y no fue bien recibida. En el caso de las antologías de cuentos en más difícil, pues lo que está de moda, lo que las empresas quieren vender es novelas. Una vez, en un grupo de Facebook, una persona muy joven preguntó si alguien alguna vez había leído libros que no fueran novelas y planteó la pregunta de una forma que sonaba a que apenas se daba cuenta que el universo de la literatura no empieza ni termina con las sagas comerciales. Con esto no pretendo criticar a esta persona ni sus gustos, lo que quiero mostrar es cómo en el mercado predominan novelas y por eso es lo que mucha gente tiene más en mente. Así que dado esto, me desanimé y pensé que para qué perdía mi tiempo y dinero en un libro que difícilmente colocaría  a menos que fuera alguien famosa. Y claro que hay antologías de cuentos de la pluma de escritores como Gabriel García Marquez, Julio Cortaza, Juan Rulfo, Ray Bradbury o Issac Asimov. Pero, bueno, yo no estoy consagrada como ellos. Total que me desanimé  porque dije “si para mi novela será un largo camino antes de que alguien la acepte, el libro de cuentos será aún más complicado”. Así que opté por la autopublicación.


 A veces el título es una odisea más grande que la escritura de la novela, ¿a ti te costó mucho encontrarlo? ¿Y elegir la portada?
Sí, no sabía cómo llamarlo. Lo pensé mucho, hasta que al final, abrumada pensé que algunas antologías llevan el título de una de las historias. Revisé los títulos y entonces el título de “Dulce amor funesto” me pareció que hacía sentido con todas las demás historias, donde el amor es dulce y atrayente, pero con un lado funesto.
En cuanto a la portada, tengo un amigo que es fotógrafo, el artista Sebastian Ladeaki. Trabajé con él cuando escribíamos en la revista cultural local “Transeuntes”. Lo admiro muchísimo, es muy talentoso y una de las personas que más quiero en todo el mundo. Le di algunas ideas, quería algo que reflejara la belleza y vulnerabilidad: ¡una mariposa! Él se encargó de tomar la foto.


¿Eres de esos escritores que basa sus personajes en gente de su entorno o en sí mismo?
Mentiría si te dijera que no he recibido influencia de otros. Muchas veces se me ha ocurrido una idea a raíz de una conversación con otra persona, de pronto alguien dice un comentario y eso me hace que piense en un montón de cosas. Otras veces, de tanto y tanto escuchar ciertas historias, se me ha ocurrido algo, por ejemplo, el libro tiene una historia llamada “Cabeza de calabaza” acerca de una pareja de novios de esas que de inmediato tienen una atracción enorme y duran juntos por años pero nunca llevan la relación a ningún lado, terminan y a poco él conoce a otra con la que sí quiere hacer un proyecto serio. A mí nunca me pasó, pero escuché muchos casos así y quise cobrar una muy pequeña pero bien merecida venganza a través de la historia.
Nunca escribo sobre mí, no me gusta, creo que mi vida no es tan interesante. Existe solo un texto basado en una vivencia personal, el cual salió publicado en el periódico local “Ocho Columnas” hace ya muchos años. Es una narrativa poética llamada “Mi eterno agosto”. Quizá algún día, si me va bien y sigo publicando libros, lo incluya en otro libro. Fue un texto que escribí en un momento en el que me encontraba muy mal emocionalmente, justamente por un corazón roto. Sin embargo le tengo cariño al texto porque a pesar de que nació por algo malo, me dio algo muy positivo, que fue la primera vez que un medio grande, publicara uno de mis textos. ¡Eso fue genial! Me sentí muy orgullosa de mí misma y muy feliz.


¿Existe ya un nuevo proyecto navegando por tu cabeza?
Sí, siempre tengo algo en mente. Tengo planeada una historia fantástica que quizá se convierta en saga. He decidido quitarme el miedo y volver a mandar una de mis novelas que ya está terminada a editoriales. He tenido buena respuesta de mis escritos y eso me motiva a seguir intentándolo. Tengo una serie de ideas para una novela de ciencia ficción y otra de terror, pero de momento están en bocetos. También ya estoy armando otra antología de cuentos, de nuevo todos con una temática en común.


Por último, ¿qué dirías a los lectores para que se animasen a leer “Dulce amor funesto.”?Dulce amor funesto tiene una visión poco convencional del romance, es un canto a cuando sentiste que amaste a la persona incorrecta, narrado desde una perspectiva fantástica y lleno de emociones, lo cual hacen también una serie de historias emocionantes. Quizá te sientas identificado con alguna o con varias de ellas. Es una lectura entretenida que te mantendrá en suspenso.

Muchas gracias a Miriam por su tiempo, y mucha suerte con "Dulce amor funesto"

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